La falta de sueño en los niños puede afectar el rendimiento escolar y tener consecuencias de salud a largo plazo. Pero, ¿cuánto sueño necesita tu hijo y cómo puedes asegurarte de que lo tenga? Hemos preparado consejos para ti como padre o madre sobre cómo mejorar los hábitos de sueño de tus hijos.
La importancia del sueño en los niños
El cerebro de tu hijo necesita dormir para reponer los recursos consumidos durante el día. Un cerebro descansado puede resolver problemas, aprender nueva información y disfrutar mucho más el día que un cerebro cansado. Algunas áreas del cerebro de tu hijo están incluso más activas cuando duerme.
Los niños que duermen bien regularmente:
- son más creativos
- pueden concentrarse en una tarea por más tiempo
- tienen mejores habilidades para resolver problemas
- son mejores para tomar decisiones positivas
- pueden aprender mejor y recordar cosas nuevas
- tienen más energía durante el día
- pueden construir y mantener buenas relaciones con los demás.
¿Cuáles son las señales y síntomas de la falta de sueño?
El inicio temprano de la escuela, las distracciones por pantallas y otras influencias externas han contribuido a que los niños duerman con frecuencia menos de lo que los médicos recomiendan. Si tu hijo no duerme lo suficiente, puede tener consecuencias negativas. Estas no siempre se pueden compensar con sueño adicional la noche siguiente. Con el tiempo, la falta de sueño de calidad cada noche puede provocar una serie de síntomas conductuales, cognitivos (mentales) y emocionales.
Síntomas
- Quejas de cansancio o deseo de tomar una siesta durante el día
- Quedarse dormido o parecer somnoliento en la escuela o en casa durante las tareas
- Falta de interés, motivación y atención para las tareas cotidianas
- Aumento de la olvidación
- Dificultad para aprender nueva información
- Aumento de la irritabilidad y cambios de humor
- Aumento de la impulsividad
- Aumento del estrés durante el día
Cuando tu hijo debe sueño a su mente y cuerpo, se habla de falta de sueño. Un gran déficit de sueño (muchas noches seguidas con poco sueño) puede hacer que tu hijo se sienta mentalmente agotado. También puede empeorar los síntomas de trastornos conductuales, de ansiedad y del estado de ánimo existentes, como la depresión o los trastornos bipolares.
Además, los problemas de sueño pueden causar retrasos o ausencias en la escuela. Las consecuencias físicas de dormir poco, como los dolores de cabeza, pueden contribuir a ausencias por enfermedad.
¿Cuáles son las causas más comunes de la falta de sueño en los niños?
Entre las causas más comunes de la falta de sueño en niños y adolescentes se encuentran:
- Ritmos de sueño inconsistentes:
Grandes variaciones en los horarios de sueño y vigilia pueden dificultar mantener un sueño nocturno regular. -
Falta de prioridad al sueño:
Los niños y sus padres pueden no planificar suficiente tiempo para dormir cada noche y en su lugar dedicarlo al estudio,dedicar más tiempo a la vida social, al deporte u otras actividades. -
Uso excesivo de dispositivos electrónicos:
Cada vez es más común que niños y adolescentes usen teléfonos móviles, tabletas y portátiles hasta altas horas de la noche. Estos dispositivos estimulan el cerebro, lo que puede dificultar conciliar el sueño. La luz azul de la pantalla afecta el sueño normal.
Los problemas de sueño en niños y adolescentes también pueden ser causados por enfermedades como el TDAH, trastornos de ansiedad o por circunstancias difíciles en el hogar.
Edad Cantidad recomendada de sueño
Recién nacidos (0 a 2 meses) 16 a 18 horas (3 a 4 horas seguidas)
Bebés (2 meses a 6 meses) 14 a 16 horas
Bebés mayores (6 meses a 1 año) 14 horas
Niños pequeños (1 a 3 años) 10 a 13 horas
Niños en edad preescolar (3 a 5 años) 10 a 12 horas
Niños en edad escolar (5 a 10 años) 10 a 12 horas
Es importante alcanzar la cantidad recomendada de sueño (por ejemplo, el número de horas) y mantener un horario regular para las horas de dormir y despertar, especialmente en tiempos de estrés.
¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a dormir mejor?
Lo mejor es que establezcas un horario diario para tu hijo que considere sus necesidades de sueño, así como los horarios escolares y otras actividades. Un horario consistente con horas fijas para dormir apoya un ritmo saludable de vigilia y sueño en tu hijo. Para fijar la hora de dormir, toma como referencia la hora en que el niño se despierta. Como los adolescentes son más independientes y tienden a quedarse despiertos hasta más tarde, a menudo es más difícil supervisar su sueño. Por eso, una comunicación abierta y honesta con los adolescentes sobre el sueño y sus efectos es muy importante.
Además, puedes animar a tu hijo a desarrollar una rutina relajante para la hora de acostarse. Una rutina nocturna constante es beneficiosa para relajarse y prepararse para dormir. Sin embargo, los niños deben evitar el uso de dispositivos electrónicos. Se recomienda no usar dispositivos electrónicos al menos una hora antes de dormir, ya que la luz azul de la pantalla puede inhibir la producción de la hormona del sueño, la melatonina.
Además, asegúrate de crear un ambiente relajante para que tu hijo duerma. Al igual que los adultos, los niños duermen mejor cuando tienen una almohada que les brinde soporte, ropa de cama cómoda y un dormitorio oscuro y tranquilo. Con los productos Third of Life para niños, también puedes asegurarte de que el entorno para dormir sea calmante y favorezca un buen descanso y salud.
Sobre Third of Life
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